La gran mayoría de universidades y empresas españolas apuestan por otorgar la posibilidad a los estudiantes de realizar prácticas en empresas reales, de tal modo que complementen su formación teórica con conocimientos prácticos específicos aplicables en el entorno laboral de su disciplina.

¿El objetivo? Que los alumnos ganen más experiencia y tengan más fácil acceder al mercado laboral, teniendo en cuenta la valoración positiva de la experiencia previa por parte de las empresas a la hora de contratar nuevo personal. Para ello, las diversas instituciones y compañías se encargan de establecer convenios de prácticas y acuerdos con empresas reales para recién graduados (en caso de las universidades) o para personas que han completado cursos de formación no reglada (en el caso de empresas de formación).

El sector que más acuerdos establece con las universidades para ofrecer prácticas en empresas es el sector servicios. Además, las empresas también apoyan cada vez más las incubadoras universitarias, para que los jóvenes puedan acceder a desarrollar sus nuevos negocios como emprendedores.

Una gran oportunidad para los estudiantes

La relación cooperativa entre universidades y empresas resulta beneficiosa para los alumnos puesto que les permite formar parte de la plantilla de un negocio de forma temporal, lo cual supone un primer paso en la inserción laboral. Además, estos convenios colaborativos permiten mejorar la capacidad de innovación del tejido empresarial y las habilidades profesionales de los estudiantes, algo muy importante y valioso para el mercado de trabajo.

Según numerosos informes y estudios estadísticos, las personas con más dificultades para encontrar un puesto de trabajo son aquellas que poseen una cualificación más baja. Si la formación que reciben cuenta además con formación con prácticas en empresas, los candidatos estarán mucho mejor preparados y tendrán mayores posibilidades de superar los procesos de selección de personal de las empresas para adentrarse en el mercado laboral.